DIA10 INDIA 2009. Jaisalmer Las estrellas se ven mejor desde el desierto

DESAYUNO RESTAURANTE MONICA
 
150
HAVELI PATWAN KI HAVELI ENTRADA 
 
100
COCACOA Y AGUA
 
45
PULSERA PIE A MADRE DE PINKY
 
300
COMIDA EN EL PUESTO (FRITURA)
 
20
PEPSI 
 
25
PILAS FLASH
 
275
AGUA
 
15
PAGO HOTEL DESERT BOYS GUEST HOUSE
 
1900
NOCHE EN EL DESIERTO
 
2900

 

Hoy no teníamos mucho que hacer antes de ir al desierto a pasar la noche, así que nos levantamos tarde.

Recogimos las mochilas, ya que hoy dormiríamos en el desierto. Las guardamos en una habitación que tienen, cerca de donde está el ordenador para conectarte a internet.

Desayunamos en el restaurante Mónica,en el que se pueden ver unas bonitas vistas del fuerte, el desayuno no estuvo nada mal, un par de lassi, chai, tortilla y un pan cake , todo por 150INR.

Nos fuimos a las afueras del fuerte, y llegamos a la Patwan Ki Haweli (la que no es del gobierno), allí nos estaba esperando nuestro amigo pintor. Pagamos la entrada 50INR, y empezó a contarnos cosas sobre la Haweli.

También estuvimos viendo el trabajo de restauración que estaban haciendo.

Ellos pertenecen a la casta de los artesanos, y llevan haciendo ese trabajo desde hace unos años. Prevén que tardaran unos 15 años más en reconstruir toda la Haweli. De momento su trabajo se ve remunerado por las entradas de los turistas, y por capital privado.

La visita duró una hora, luego nos despedimos de ellos, dándonos las direcciones y demás, para enviarles las fotos que habíamos hecho el día anterior.

 

De allí nos fuimos al mercado de Jaisalmer.

 

Sobre las 13:30 subimos al fuerte, y nos despedimos de Santos y Pinky, que estaban allí junto con sus hermanas, les compramos unas pulseras para el pie y nos emplazamos para el día siguiente tomar un chai juntos, antes de irnos en el tren.

Fuimos a la plaza principal, justo donde está el palacio. Había bastante gente alrededor de un puesto que hacia una especie de sándwich de patata. No tenían mala pinta, así que nos pedimos un par de ellos. El hombre cada vez que hacía un panecillo, se lavaba las manos, pero luego el jodio usaba esa misma agua para limpiar la sartén, bueno casi es mejor no pensarlo. Estaban buenos y eso es lo que cuenta. 8)

 

De allí nos fuimos al Guest House sobre las 14:30, nos dejaron usar los baños y descansar un poco. También hicimos ya el checkout, pagando los 1900INR por las dos noches, y los 2900INR por la excursión al desierto.

A las 15:00 ya estábamos listos para la aventura del desierto. Obviamente suponíamos que no iríamos solos, y que mejor compañía que nuestro inseparable Joseph, allí estaba él con dos compañeras alemanas más, iríamos los cinco al desierto.

Primeramente tuvimos que tomar un 4×4 a un poblado. La verdad es que me esperaba un poco más, no había mucha vida, solo unos cuantos niños que nos perseguían pidiendo unas rupias. Dimos la vuelta al “poblado”, y nos fuimos al siguiente.

Este ya estaba un poco mejor. Estaban las mujeres trabajando, y nos pudimos meter en sus casas. Nos estuvieron enseñando como vivían, e incluso un chavalito sabía bastante ingles, y nos hacía de guía por el poblado.

A los 10 minutos nos fuimos a donde tenían los camellos, y en una travesía de unos 45 minutos llegamos a nuestro destino, las dunas del desierto del Thar. Donde dormiríamos esta noche. Lo primero que le preguntamos nada más llegar, fue si había serpientes, nos comentó que no, el llevaba más de 20 años viniendo al desierto, y solo una vez se había encontrado con una, esperemos que esta no sea la segunda.

Primeramente nos pusieron unas cuantas mantas  en la arena para poder ver el sunset, y nos dieron fruta y agua embotellada. De esto teníamos todo lo que quisiéramos.

La puesta de sol, como todas las que hay en el desierto fue muy bonita. El desierto del Thar no tiene muchas dunas, y por eso puede no ser tan espectacular como otros en los que hemos estado.

El grupo estaba formado por el conductor del 4×4 y 4 chicos que nos acompañaron con los camellos. Ellos fueron los que se encargaron de hacer un fuego y la comida, un thali vegetal que estaba buenísimo, acompañado de fruta y agua. Se podía repetir las veces que quisiera.

Una vez que se metió el Sol, la temperatura empezó a bajar, y en el 4×4  trajeron las “camas”. Esta noche dormiríamos al raso, pero al menos tendríamos un soporte. Encima pusimos los colchones que iban en los camellos, y nos dieron unas cuantas mantas para cada uno.

Nosotros hicimos las camas, y nos fuimos a dar una vuelta, cada vez hacía más frío y estábamos convencidos de que tendríamos que usar los sacos de dormir. El guía nos dijo que el día anterior habían estado a -2 grados . uff… que frio..

Nos metimos en la “cama” y empezaron a llegar los que serían nuestros acompañantes toda la noche… unos cuantos perros que sabían muy bien a lo que venían, y darían cuenta de las sobras que les dejaran los camelleros.

Una vez que te metes en el saco, la verdad es que no hace tanto frio. O quizás se te quitan todos los males cuando estás viendo semejante espectáculo. Y es que no hay nada como ver las estrellas en el desierto, y lo mejor de todo es que solo tenemos que abrir los ojos y contemplar este maravilla de cielo.

Ahora a dormir, si es que los perros nos dejan…. 

 

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