DIA16 INDIA 2009 Un día de Feria en Pushkar.

DESAYUNO HOTEL EVEREST

150
HENNA EN EL CAMPO DEL MELA

150
COCACOLAS (2)

50
AGUA

20
PULSERAS DEL NIÑO DE FATHEPUR

100
MEDIO CHILABA EN LA FERIA

110
VESTIDO EN LA FERIA

110
AGUA

17
AGUA

15
CACAHUETES

10
PANTALONES EN EL PUESTO DE GIRI

100
AGUA

12
CENA EN EL HOTEL EVEREST

220

Se nos han pegado un poquito las sábanas. Como el hotel tiene restaurante en la terraza subimos a ver qué tal está, las vistas son espectaculares, se puede ver todo el entramado de calles. Pushkar es como un pueblito comparado con todos los sitios donde hemos estado hasta ahora.

Nos zampamos un par de cocacolas, dos lassis (uno de banana y otro de papaya) un pancake de miel y unas tostadas con miel (150INR). Aquí se paga al final, cuando se haga el checkout. Nosotros somos los que escribimos lo que queremos en una hoja, que luego unirán a la cuenta de las habitaciones.

Bajamos y nos está esperando el dueño del hotel, muy amablemente nos da un par de tarjetas por si nos perdemos, y nos dice que debemos tener cuidado con los carteristas, y llevar siempre la mochila delante. Hay mucha gente en Pushkar debido a la feria así que es mejor prevenir que curar (no tuvimos ningún percance, pero no está de más tener alguna que otra precaución). Nos da un programa de la feria y llama a un hijo suyo para que nos acompañe hasta donde está.

En Pushkar hay más de 500 templos, siendo la ciudad lugar asociado a la espiritualidad hindú, ya que se trata de uno de los 5 Dhams sagrados, o lugares de peregrinación en donde van los hindúes más devotos. En esta ciudad santa no se permite comer carne, huevos y tomar alcohol.

Uno de estos templos estaba en nuestro camino a la feria, así que nos paramos a verlo. Nos pusimos a hacernos una foto y en seguida se pusieron a nuestro lado para salir en la foto. La verdad es que no te cansas de ver el colorido de los saris, sus sonrisas y la ilusión que les hace verse en las fotos.

De camino a la feria nos pararon otra vez y nos invitaron a pasar a una casa. Después de las preguntas de rigor, ¿De dónde sois? ,¿Os gusta la India?…¿ESTAIS CASADOS?, las típicas preguntas que se hacen a una persona que acabas de conocer hace un minuto, nos invitaron a comer una cosa muy rara, es como un tomate pero muy pequeño.. (NO, no son tomates cherry 😎 , son todavía más pequeños). La verdad es que no están nada buenos, pero por no hacer un feo comimos alguno que otro.

Se nota que vamos llegando al recinto de la feria, los puestos de comida y de ropa dan paso a las atracciones, norias, algodón dulce, etc.

Pasamos de largo para ir a donde está el Mela Ground, que es donde duermen los “granjeros” con sus camellos, caballos etc etc. Como veríamos más tarde en el periódico este año el volumen de granjeros rajastanis ha sido menor ya que las subvenciones han sido menores, y los camellos comen mucho. Aun así, había bastantes camellos, y caballos, lo suficiente como para hacernos una idea de lo que allí se había cocido días anteriores.

Nosotros fuimos en los últimos días de la feria, cuando ya la afluencia de camellos es menor.

Los grupos de rajastanies eran bastante numerosos, allí estaban contando sus batallitas y mirándonos extrañados. Me paré a hacer una foto a un grupo (pidiéndoles permiso primero), y cuando me di la vuelta a Carmen ya la estaban pintando de henna las manos.

Como parecía que el trabajo iba para largo, me puse a “hablar” con el grupito, pocas palabras les pude sacar, era la india de la henna la que mejor hablaba ingles, ella les iba traduciendo lo que decíamos, así pudimos saber que uno de ellos quería que le mandáramos las fotos que le habíamos hecho, pero no se le ocurrió otra cosa que darnos la dirección en hindi.

El ambiente era bastante distendido, ellos nos miraban y se reían (nunca sabremos de que). Aquí fue donde probé el Biri Rajastani, que no es más que un cigarro liado que casi no sabía a nada, eso si te lo fumas directamente en los labios, ellos suelen poner las manos entrelazadas y el biri a un lado mientras soplan por el otro extremo. Esto sí que pega, lo sufrí en mis carnes, al igual que las risotadas de todos cuando empecé a toser, uno que es novato en esto de los Biris.

La de la henna ya había terminado, y ahora esperaba la minuta, le había hecho a Carmen las dos manos completas por las dos caras, y quería 500INR por su trabajo. Como ya sabíamos cuanto valía el brazo entero, pues le dimos 150INR. Siempre hacen lo mismo, te dicen que son muy pobres que necesita dar de comer a muchos hijos etc, pero bueno, al final esta parece que se quedó contenta, no teníamos ganas de regatear así que le dimos los 150INR y nos fuimos.

Pasamos al recinto de los espectáculos, y ya nada más entrar ya puedes ver a gente de muy distinta apariencia sentados en las gradas.

Nosotros nos quedamos viendo a un grupo de niñas haciendo contorsionismo con su cuerpo, y la verdad es que lo hacían muy bien.

Luego era el “padre” el que se ponía a hacer equilibrismos sobre la cuerda.

De aquí salimos a la calle principal, donde están todos los puestos y demás. Había como una especie de mercadillo, al cual debías pasar por un control de metales, todavía no nos explicamos porque, nos miraron las mochilas y decidieron que eran aptas para ser llenadas con toda clase de ropa que allí vendían. No podíamos defraudarles.

En el primer sitio que pasamos, ya vimos cosas que nos gustaron, pero los precios no nos gustaban nada, no bajaban de 250INR. “Buen precio amigo, buen precio”, bueno era, pero podría conseguirse mejor?, supusimos que sí. Nos paramos en el puesto y vimos como una india compraba justo una de las prendas que queríamos comprar nosotros, coincidencia, destino?, quien sabe, el caso es que allí estábamos esperando a que la mujer pagara, y eso hizo, soltó 110INR por la prenda. El dueño de la tienda ya había visto la jugada, y supongo que se temía el siguiente movimiento. Entre risas nos mando llamar y pasamos a una parte de la tienda un poquito apartada donde nos dijo las palabras mágicas “for you indian´s Price 110”. Así que compramos un par de prendas que nos gustaron. Siempre que pasábamos por allí el tío se reía diciendo “for you idian´s Price”, y nos chocaba la mano o nos daba un abrazo.

Seguimos mirando las tiendas, pero ya no vimos nada que nos apeteciera comprar, así que nos fuimos de allí, no sin antes rellenar un cuestionario de lo mucho que nos había gustado la muestra, y de donde  éramos y demás.

Nos fuimos otra vez al recinto de los espectáculos, para ver qué programa teníamos por la tarde. Le compramos a un chico unas cuantas pulseras con motivos de camellos y demás por unos 100INR (empezó por 500INR), también estaba Bunty, un chavalito que quería que viéramos como trabajaba el mármol, pero no teníamos tiempo ni ganas de ver nada, así que le emplazamos para otro dia.

Tal y como nos dijeron en Udaipur el calor era abrasador, ya eran las 14:00 y el Sol atizaba de lo lindo sobre nuestras cabecitas. La decisión estaba tomada, nos íbamos al Hotel a comer algo, pero nada más salir nos cruzamos con una riada de gente que hacía cola no sabíamos para que. Movidos por la curiosidad nos acercamos un poco y una especie de guardia nos animó a entrar, daban comida a todo el que quisiera. Como nuestras experiencias con la comida gratuita habían sido bastante favorables allí que fuimos.

Esperamos la cola, e íbamos pasando con nuestro plato para que nos echaran chapati, arroz, algo picante, y un poco de dulces. Como solía pasar ningún extranjero alrededor nuestro, así que éramos el foco de atención. Nos sentamos en el suelo a degustar nuestra comida, y como era de esperar estaba buenísima, sobretodo el dulce, era exquisito. Un indio ya entrado en años se sentó cerca de nosotros, y empezó a hacernos las preguntas de rigor -Which country? Spain. . etc etc etc. Ya empezó a preguntar cosas raras, y salió con que si fumábamos. No, no fumamos. El tío se fue, pero se ve que se lo pensó mejor e hizo la pregunta que quería hacer desde un principio “Si queréis opio, hachís, etc. yo soy vuestro hombre”. Se empezó a poner pesado, y casi no pudimos terminarnos el plato, y nos tuvimos que ir.

Fuimos al hotel a descansar un poquito y a tomarnos un par de cocacolas en la terraza del hotel

Sobre las 17:00 ya calentaba menos el Sol, así que nos fuimos a dar una vuelta por las callejuelas de Pushkar. Debido a la feria había bastante gente por la calle. A nosotros nos sorprendía todo, las calles tienen mucho encanto, y las fachadas de los templos y casas son increíbles.

Nos acercamos al lago, pero lo emplazaríamos para ir otro día más tranquilamente, así que nos fuimos al mercado. Estuvimos preguntando en varias tiendas, y el precio de salida ya era bastante menor que en Jodhpur que era donde habíamos comprado antes. Buscando encontramos a Guiri, un risueño vendedor que nos calló bastante simpático. Le compramos unos pantalones (iguales que los que habíamos pagado 200INR en Jodhpur) por 100INR, y nos emplazamos al día siguiente para completar las compras. Ya no necesitábamos mirar en ningún sitio más, el tío nos había caído bien, y el precio era “justo”.

Sobre las 18:00 fuimos a ver el sunset al  Mela Ground , donde estaban los camellos. Nos subimos a una colina, para ver el Sol caer, y cuando ya estaba atardeciendo bajamos para hacer planos de los camellos con el sunset detrás.

A las 20:00 empezaba el espectáculo de música y baile de Rajastan. Este no nos lo queríamos perder, así que fuimos al recinto una hora antes, sobre las 19:00. Justo en frente de el escenario el campo donde nos íbamos a sentar todos ,estaba dividido. A la izquierda  del todo era para las mujeres y niños indios, luego le seguía un espacio para los extranjeros , el centro estaba ocupado por los personajes ilustres (tenían camitas acolchadas para que se pudieran sentar bien), a la derecha del todo estaban los hombres, que también copaban la parte trasera del recinto (esta era de pie).

Nosotros nos sentamos donde nos correspondía, y empezamos a ver el espectáculo de música, que era muy parecido al que vimos en el Bagore Ki Haveli de Udaipur. Suponemos que música Rajastani no hay más que una, así que, que esperábamos.  Mientras tanto los niños que estaban hacinados a nuestra izquierda con las mujeres indias, se pasaban a nuestro recinto con los guiris, que estábamos 20 viendo el espectáculo.

Tras varios números distintos dieron por concluida la danza y nosotros dimos por terminado el día de feria, así que nos fuimos al Hotel a degustar unas pakoras de cebolla , patatas fritas, con un par de cocacolas y un sweet lassi y un papaya lassi, buenísimo todo (220INR).

La calma que se respira en la terraza del hotel hace que nos quedemos contemplando las luces de la ciudad, y a los monos trepando de piso en piso. Un buen broche para un día muy ajetreado.

Mañana más, y mejor!.


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