La Laguna de Gallocanta. Dando la bienvenida a las grullas

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Entre las provincias de Zaragoza y Teruel se encuentra la Laguna de Gallocanta, un humedal con una extensión de 1400 hectáreas con una gran biodiversidad tanto de flora como de fauna.

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A principios de Noviembre se da un fenómeno único, y es que la Laguna recibe a miles de Grullas de toda Europa. En su paso a climas más cálidos paran en Gallocanta de camino a sitios como Doñana y Extremadura. Esto fue lo que nos llevó a la Laguna, aunque lo que nos encontraríamos fue un paisaje único rodeado de pueblecitos con mucho encanto como Bello, Las Cuerlas, Berrueco, etc.

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COMO LLEGAR A LA LAGUNA DE GALLOCANTA

La forma de llegar a la Laguna partiendo de Zaragoza es cogiendo la carretera de Mudejar dirección Cariñena. Luego tomaremos las indicaciones a Daroca, y la Laguna de Gallocanta. La carretera nos llevará a la localidad de Gallocanta, que junto con Tornos es donde se encuentra el Centro de Información que nos proporcionará todo tipo de detalles para hacer nuestra visita a la laguna más placentera.

VISITAS GUIADAS

Es posible que durante la época de llegada de las grullas partan visitas guiadas que con una duración de tres horas nos informaran de todo lo relacionado con estos animales y la laguna. Las visitas son gratuitas y se debe llevar tanto vehículo propio como prismáticos. La información actualizada la podemos obtener de aquí

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Nosotros optamos por hacer la visita por nuestra cuenta. Se puede realizar andando por varios senderos señalizados que te llevan alrededor de la laguna, o en coche parándote en los sitios señalizados. Siempre teniendo en cuenta que por temas de conservación no se puede acceder a la zona protegida. Como en la Oficina de Turismo nos dieron un buen mapa, optamos por el coche, que con el frio que hacía era la opción más sensata.

LA LAGUNA DE GALLOCANTA

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La formación de la laguna data de hace miles de años. Parte del caudal llega vía mares subterráneos y la otra de la lluvia. Este fenómeno hace que su contenido sea rico en sal, dando lugar a vegetación adaptada a este tipo de terrenos, como el carrizo o los juncos. Cuenta con más de 220 tipos de aves, entre las que destacan las grullas, buitres, águilas, etc.

En 1987 fue declarada zona protegida para aves. En sus alrededores hay campos de cereales y maizales. Sus dueños cuentan con una subvención para realizar una sobre siembra en septiembre que sirva de alimento a las migraciones de grullas que aquí se dan cita.

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LAS GRULLAS

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Como ya hemos dicho anteriormente, lo que nos atrajo hasta este paraje fue la migración de grullas. Esta se da por que la nieve del norte de Europa cubre su sustento y hace que las grullas busquen otros lugares donde el manto blanco todavía no haya hecho acto de presencia. Normalmente se ven más en los meses de Noviembre que es cuando se da la Bienvenida, y en los meses de Febrero que es cuando se las despide de nuevo hacia donde vinieron.

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La necesidad de parar en Gallocanta y no en otro sitio es por conveniencia más que nada. Los zorros y jabalíes son sus depredadores naturales, y para evitarlos buscan zonas acuosas incluso islotes. Por eso se las puede ver a orillas de la Laguna, normalmente durmiendo.

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Las grullas tienen dos rutas migratorias, una que atraviesa Polonia y Hungría para llegar a Italia o Turquía y terminar en el norte de África e Israel. La otra ruta es la que atraviesa Alemania y Francia para terminar en España. En ambas rutas las grullas se sirven de las corrientes térmicas para ir avanzando. El GPS de las grullas son los caracteres geográficos que no cambian en el paisaje, y siempre tienden a pasar por los mismos sitios. Así es normal ver sobrevolar a las grullas por el Pilar.

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La grulla tiene una longitud entre 1 metro y 1,5 metros, con un peso que no supera los 8 kilos en la edad adulta. Son aves de cuello alargado, por lo que pudiera confundirse cuando están volando con las cigüeñas. Las grullas son de color grisáceo que va desapareciendo en un cuello blanco y cabeza rojiza.

Es normal ver a bandos de cientos de grullas comiendo juntos, aunque también se pueden ver familias de dos adultos y un joven aislados del grupo y comiendo separados. Nosotros nos encontramos bastantes de estos grupos aislados en los campos colindantes a la laguna. Se distingue al miembro más joven por el color ocre de su cabeza. Normalmente pueden tener mas de un polluelo, pero tienden a alimentar a uno sólo por lo duro que es la migración. Con eso intentan asegurarse que uno tiene la suficiente fuerza.

LA VISITA A LA LAGUNA

La opción de hacerlo en coche en vez de andando es muy clara, en Teruel en Noviembre damos fe que hace mucho mucho frio. Las lluvias de días anteriores no habían ayudado mucho, y los terrenos estaban impracticables en algunos tramos. Partimos de la localidad de Gallocanta, por una carretera bien señalada que nos dirigía al Observatorio de El Cañizar. La laguna todavía quedaba bastante lejana a simple vista, por lo que es indispensable llevar unos prismáticos. Aquí fue donde pudimos ver nuestro primer grupo de grullas, eso sí bastante lejanas.

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El paisaje mejoraba a cada instante, la inmensa laguna al fondo y en primer plano las grullas que formaban parte de él en todo momento. Los sonidos intensos de las aves se mezclaban con un viento que no nos daba tregua y nos obligaba a refugiarnos en el coche. Poquito a poco llegamos a Bello, un pueblecito que posiblemente en otros tiempos estuviera rebosante de gente. El día en que nosotros lo visitamos éramos los únicos paseando. Nos llamó la atención sus callecitas, y la Iglesia de Nuestra Señora de la Natividad, que data del siglo XVI.

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Entre  Bello y Las Cuerlas es posible seguir algunos de los senderos que llevan a la Laguna. Fue aquí donde vimos la mayor concentración de grullas. Dejamos el coche al principio del sendero y lo continuamos andando. Siguiendo las lindes de los campos de labranza fuimos poco a poco hasta dar con un buen número de grullas. El sónido que hacen no lleva a confusión, ya nos lo habían comentado y corroboramos que cada vez que te acercas se va haciendo mas intenso hasta no escuchar otra cosa. A pesar de que intentábamos hacer poco ruido, fue inevitable que nos oyeran y se fueron todas. Muy bonito verlas de cerca, y sobretodo verlas volar a todas.

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No había muchos sitios donde comer, o por lo menos no habíamos visto ninguno en los pueblos por los que habíamos pasado. Nos fuimos a Gallocanta, y tuvimos suerte, el Allucant estaba abierto, y nos pudimos tomar algo antes de partir de nuevo a Las Cuerlas y continuar nuestra visita.

Ya nos dijeron que en los campos cercanos a la carretera veríamos grupos de grullas, pero no creíamos que sería tan cerca. Aquí se concentraban grupos de tres (padres e hijo) picoteando y revoloteando cuando pasaba un coche. Son muchas las que se separan de la laguna en busca del sustento diario. Eso nos sirvió a nosotros para verlas muy de cerca.

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Seguimos la carretera en dirección a Las Cuerlas, esta vez fuimos al mirador de La Reguera. Aquí coincidimos con la visita guiada, así que tuvimos que esperar un buen rato para poder subir. Aún así era muy interesante lo que contaba la guía. Las vistas desde el mirador bastante buenas en cuestión de paisajes. Pudimos ver el color rojizo característico de algunas partes de la orilla de la Laguna, así como una perspectiva bastante buena de toda su magnitud.

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De vuelta a las Cuerlas paramos para poder ver las ermitas del Carmen y la ermita de San Pedro. Con bastante prisa, pues ya se nos hacía tarde para ver el atardecer y poder ver venir a las grullas. De vuelta a la localidad de Gallocanta, un sendero no muy bien señalado nos marcaba en dirección a la Ermita de la Virgen del Buen Acuerdo. Este era el punto elegido, y se hizo un poco de rogar. El camino estaba en mal estado y llegamos por los pelos.

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El ruido empezaba a ser ensordecedor, era la señal que estábamos esperando. El Sol estaba bastante bajo, y fue la oportunidad que vieron las grullas para venir. Llegaban por bandadas de cientos de aves. La Ermita es un lugar bastante bueno para verlas de lejos, pero imposible verlo más cerca sin un permiso especial. Fuimos paseando hasta donde pudimos, constatando que se posaban en la Laguna y que cada vez venían menos. Todo un espectáculo que nos habían ofrecido estas aves que hablan finlandés, alemán, francés, y algunas castellano.

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Más fotos de la Laguna de Gallocanta… aquí

Video del día que pasamos en Gallocanta.

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