CAMINO DE SANTIAGO PORTUGUES: Etapa 2 de O Porriño a Redondela.

Mira que creíamos que la proximidad del albergue a un rio podía perturbar nuestro sueño, que equivocados estábamos. Si hay un sonido que caracteriza a los albergues del Camino de Santiago ese son los ronquidos. Ya te puedes poner tapones, tomar pastillas, taparte la cabeza que no vas a dejar de oírlos en toda la noche. Y claro, te despiertas, chisteas un poco con la esperanza de que se muevan y dejen de roncar. Aquí se ve claramente los roncadores que se han hecho ya varios caminos, y es que ellos son los que se ponen tapones en los oídos para que no les despiertes con el chisteo.

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Lo normal es tener casi todo recogido antes de dormirte, así lo único que tienes que hacer es ponerte la ropa de andar, tomarte algo que te de energía para comenzar el día, hacer unos estiramientos y ponerte a andar.


Esta etapa de algo más de 15 kilómetros acaba en Redondela. Mucha gente no duerme en O Porriño haciendo los 33 kilómetros del tirón desde Tui. Como ya comentamos en los datos prácticos para realizar este camino, nosotros preferimos no empezar demasiado fuertes y dejar las etapas más extensas para el final con los músculos más acostumbrados al andar diario y a la climatología.

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La primera localidad que encontramos es Mos, donde también hay un albergue de la Xunta y se puede dormir. Aunque todavía es muy pronto ya te encuentras gente a tu paso, personas muy amables que no dejan de interesarse por la peregrinación, y te hacen el día a día más enriquecedor si cabe. Que cambio con las grandes urbes, da gusto con la gente. A pesar de que las indicaciones de flechas amarillas son abundantes y no dan lugar a confusión, ellos te indican la mejor manera de ir, o si hay algún tramo donde debes tener más cuidado.

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Las casas en Mos son casi todas de piedra según nos explicaron muy amablemente, cuya piedra se había sacado de una de las canteras por las que pasamos el día anterior de camino a O Porriño.
Entramos en la N550, un tramo corto de carretera para dar a una senda bien marcada que en poco más de cinco kilómetros nos llevaría a la parte más conocida de Mos y donde está su albergue. Tuvimos la suerte que en ese momento estaban en fiestas, un mercado medieval ocupaba las calles. Aquí se puede ver un Pazo bastante grande y una iglesia donde te pueden sellar la credencial si el albergue ya está cerrado.

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Aunque el tramo portugués no es muy transitado en esta época del año, sí que nos encontramos con otros peregrinos, pero se pueden contar con los dedos de una mano. No sé cómo debe ser hacer el camino francés que está lleno de peregrinos, pero este me gusta. Caminar con el único ruido del viento moviendo las copas de los árboles es una gozada. Y en eso estábamos ahora, en una senda de tierra bien pisada con pinos a los lados. Salvo algún repecho casi toda esta etapa se hace sin desnivel una vez que cruzas Mos.
Las primeras señales nos marcan que nuestro destino está a penas a un kilómetro de distancia. En la entrada a Redondela nos tomamos nuestro primer desayuno del peregrino, un café con leche, un chupito de zumo de naranja, bollos y galletas por 1,30 euros, que más se puede pedir.

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Albergue de Redondela

Una vez entrado en la ciudad no hay señales que indican la proximidad del albergue, sólo hay que seguir el camino. Llegando al rio está el albergue. Uno de los más bonitos de todo el camino. Tiene varias plantas y en todas ellas hay notas explicándote cosas del camino, del edificio y de Redondela. En la planta de arriba están las habitaciones y los servicios. Esta vez tuvimos cuidado de no ponernos en la misma habitación que los roncadores que habíamos localizado, la pena es que había nuevos 8).
Habíamos estado andando cinco horas y media, pero todavía teníamos ganas de más. Nos fuimos al puerto a ver el mar. Un sitio muy bonito en la ría de Vigo donde hay islas en su interior. En una de las islas ahora hay un hotel de lujo, pero antiguamente había una cárcel. Una lástima no tener la oportunidad de visitarla.

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Si hay algo que caracteriza a los que vivimos en el interior es que el mar nos apasiona, quizás porque no lo tenemos “a mano”. Nos hacía especial ilusión acércanos todavía más, pisar playa, o quién sabe si tocar el agua. Bordeamos el puerto y continuamos las señales que en poco más de una hora nos llevaron a pisar tierra, y tener la antigua isla cárcel mucho más cerca. Hoy no era un día para bañarse, pero si para practicar alguno de los deportes que aquí son muy populares como el Kite Surf. Aquí nos quedamos embobados viendo como emulaban a los pájaros, haciendo piruetas a cual más imposible.

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El camino de vuelta lo hicimos por la playa, pero no tuvimos en cuenta que la marea había subido mucho. El mar cada vez nos hacía imposible pasar por la arena, incluso nos mojamos en alguna ocasión. Al final tuvimos suerte y pudimos acortar media hora y poder llegar a Redondela con garantías de poder dar un paseo por la ciudad todavía con luz.

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El casco histórico de Redondela merece la pena verlo con calma. A nosotros nos dio tiempo a dar una pequeña vuelta y poder hacernos una idea. Paseando por sus calles, llegamos a la catedral de la ciudad, donde se acababa de celebrar una procesión. Así nos lo hizo saber el cura, que muy amablemente nos selló la credencial, y nos contó como en sus años mozos él había hecho el camino a Santiago desde Redondela en un solo día. Toda una proeza que acabo con sus pies llenos de ampollas.

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Los antiguos viaductos tanto el que iba a Pontevedra como el de Madrid se pueden ver desde cualquier parte del centro. Nosotros nos dirigimos al Monasterio de VillaBella donde no nos dejaron pasar, pero si vimos su bonita fachada.

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Ahora tocaba comprar algo para la cena. En los alrededores del albergue hay varios supermercados y fruterías. Y también hay bares, como en toda población española que se precie 8). En uno pasamos varias horas tomando cervezas y charlando. Esperando a que se hiciera de noche para cenar y ver si habíamos tenido suerte y no nos habían tocado roncadores a los lados.
En las salitas del albergue ya te van sonando las caras de los que habían empezado en Tui. Hasta bien entrada la noche se forman tertulias comentado la etapa y recibiendo consejos de los más veteranos. Una bonita forma de acabar el día, con una buena charla y un poquito de vino.

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2 pensamientos en “CAMINO DE SANTIAGO PORTUGUES: Etapa 2 de O Porriño a Redondela.

    • Pues te queda muy poco. Eso si, te recomiendo que si alguna vez lo retomas sigas hasta Finisterre, es muy bonito también con un paisaje diametralmente distinto..

      Un abrazo

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