MÉXICO: Yucatán. Llegada a Riviera Maya, día de relax y conociendo el Palladium.

Por más que lo intentamos nos fue imposible hacer la facturación online. Al ser un vuelo de Air Europa pero tripulado por Orbest los códigos de unos no correspondían con la página de reservas del otro. Estos vuelos siempre son fácilmente reconocibles por las colas que se forman en los mostradores, que si los que van de luna de miel, los que vuelven a casa, o los que como nosotros pretendíamos quitarnos un poquito de invierno en el caribe. Por lo que si no te quieres pasar las diez horas y media que dura el vuelo uno en una punta del avión y otro en otra, hay que ir prontito. Nosotros llegamos a Barajas con tres horas de antelación y fue más que suficiente para elegir sitio.

Vuelo México de ORbestEn el aeropuerto de Barajas con destino a México

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El avión, un Airbus A330, no está mal pero nos gustaron más los últimos que hemos tomado de Qatar o Emirates, con su pantalla individual para ponerte películas o escuchar la música que quieras. Nos dieron de comer un par de veces y casi no nos enteramos del vuelo, las diez horas y media se nos pasaron “volando” nunca mejor dicho. En los vuelos que se atraviesa el Atlántico se ganan las horas, lo mejor es o dormirse muy pronto o no hacerlo hasta llegar al destino.

Vuelo de Orbest a México

Siempre nos hemos preguntado por qué en los aeropuertos abren unas maletas y otras no. En México han ideado un sistema que te saca completamente de dudas, cuando pasas la aduana tienes que pulsar un botón y es el azar el que hace que te la abran o no. Si sale verde adelante, si sale rojo toca pringar. Nosotros tuvimos suerte y pasamos rápido esta comprobación. Eso sí, todas pasan por el escáner y comprueban si hay comida en el interior. Está totalmente prohibido entrar material orgánico en México. Nosotros que llevábamos unas mandarinas y los bocadillos del avión para el camino, nos tocó dejárselos a la buena mujer del aeropuerto.

Aunque sabíamos que el cambio no nos sería favorable pasamos por el banco para cambiar algo de dinero. Por 20 euros nos dieron 300 MXN.

Una vez salimos del aeropuerto nos estaba esperando un representante del tour operador, que nos dio un librito con todos nuestros datos. Durante la hora que dura el trayecto desde Cancún a nuestro hotel nos fue explicando las cosas que nos ofrecía este magnífico complejo y las excursiones a realizar, nos hizo especial hincapié en una reunión a la que había que asistir si o si al día siguiente y que nos daría las pautas exactas para pasar una mejor estancia en Riviera Maya.

Llegamos al complejo un poco cansados, esperábamos que los trámites de habitación e ingreso en el hotel fueran un rollo y estar esperando un buen rato, nada más lejos de la realidad, lo tienen todo muy bien estudiado y se hace en un periquete. Solo tienes que ir a uno de los mostradores y entregar los papeles que te dieron en la entrada en México. Rellenas unos datos y con esto  te ponen la pulsera, ¡!ya estas oficialmente apto para comer y beber hasta reventar jejeje!!. Te dan unas pegatinas con el número de habitación, que hay que poner en cada una de las maletas. Aquí ya es cuando empiezas a notar que estas en un sitio diferente, o por lo menos que nosotros hayamos estado. No tienes que preocuparte por nada, los “bellboy” te llevan las maletas a tu habitación y tú solo tienes que pensar en disfrutar.

Nosotros tuvimos suerte y cuando llegamos el buffet todavía estaba abierto. Si no es el caso también se puede ir al 24 horas que está cerca de la playa, y comer algo. La verdad es que ya entendemos a la gente que se queja de los bufets, comer todos los días esto no creo que te haga sentir como en el “paraíso”.

Ahora toca llegar a nuestra habitación, menuda odisea pensamos, pero otra vez nos equivocamos, lo mejor es esperar al trenecito y decirle tu número de habitación, son bastante amables y te paran donde sea.

Nos habían dado la villa 59, un conjunto de habitaciones muy cerca de la playa y de uno de los restaurantes que más nos gustaron, el Punta Emilia. Tras pasar por un pequeño jardincito con su fuente entramos en la habitación. Nuestra sorpresa fue mayúscula, se pueden ver fotos pero nunca te haces una idea real. Acostumbrados a las habitaciones de la India, o del Sudeste Asiático esta es la habitación más lujosa en la que hemos estado, si casi parece un apartamento. La cama es muy amplia más larga a lo ancho que a lo largo jejeje, y con jacuzzy en la habitación.

Habitación standard Palladium White SandHabitación standard Palladium White Sand

Habitación standard Palladium White Sand

Lo primero que hicimos cuando nos dieron la habitación fue ir a ver la playa por la noche. Que se quiten los jacuzzys y las camas de dos metros, esto sí que es un lujo, tener el Caribe a tan solo un minuto. Que mejor imagen para acabar un día bastante cansado.

DIA EN EL HOTEL

A las tres ya estamos como búhos jejeje, sin que ningún despertador, ni luz que entrara por la ventana, ha hecho aparición esa alarma que llevamos en los viajes, el jet lag. Y para aprovechar bien la mañana que mejor excusa que salir a la playa y ver amanecer.

Sin que todavía el Sol hiciera acto de presencia, el Punta Emilia ya estaba abierto. Al final de las vacaciones te das cuenta que en este tipo de complejos todo está hecho por y para el cliente. Si este decide levantarse pronto para ver amanecer, pues le preparamos un sitio para que pueda tomar un café o un bollito por la mañana. A ritmo de salsa fuimos dando la bienvenida al astro rey, que poco a poco fue tiñendo las aguas caribeñas. Fue en ese momento cuando vimos nuestros primeros pelicanos que nos sobrevolaban cada vez en más número y se tiraban en picado en la búsqueda de algún pescado despistado.

La pulserita y el todo incluido empezaban a hacer su efecto. De repente nos dimos cuenta que a nuestro lado nos habían puesto una coctelera con una botella de champan. Al principio nos miramos un poco extrañados pensando que ni de coña haríamos esto en ningún otro lugar. Pasamos del café con leche a la copa de champan en 2 segundos jejeje. Y allí nos tiramos brindando y haciéndonos fotos hasta que dimos buena cuenta de la botella y el Sol nos marcaba la hora de recogerse de nuevo a la habitación.

Amanecer en el Punta Emilia, Riviera Maya, PalladiumAmanecer en el Punta Emilia, Riviera Maya, Palladium

Amanecer en el Punta Emilia, Riviera Maya, Palladium

El Lobby del White Sand está relativamente cerca de nuestra habitación, tan solo tenemos que cruzar el lago y ahí lo tenemos. Aquí hay unas mesitas al lado de la recepción donde puedes reservar para alguno de los restaurantes temáticos o a la carta que dispone este complejo. Nosotros reservamos para el día siguiente en uno de los que más se llenan, el Punta Emilia. Muy cerca del Lobby está donde dan los desayunos. Si ya nos había parecido raro tomarnos casi media botella de champan antes de las siete de la mañana, lo que había allí era de otro mundo. Hay de todo lo que te puedas imaginar, tortitas, zumos naturales, tortillas, frutas, bollería, tortitas (si lo hemos repetido a posta, estaban buenísimas jejeje). Total que salimos de allí convencidos que nos iríamos con unos kilos de más 8-).
Después de los excesos (que no serían los últimos del día) nos fuimos a la playa. Nos pusimos donde habíamos estado viendo amanecer esa mañana, cerca de la habitación, cerca del Punta Emilia por si queremos pedir algo, y con toda la playa casi para nosotros. Que lujazo de sitio, esa arena finísima y ese color azul turquesa del agua es seguro de lo que mejor nos llevaremos de nuestra estancia en Riviera Maya.

Playa Kantenah del Palladium

Lo primero que hicimos fue entregar las tarjetas en el Punta Emilia y nos dieron las toallas azules, que se pueden cambiar por otras secas las veces que quieras. Tampoco es que seamos mucho de secarnos con la toalla, pero sí que está bien para ponerlas encima de las hamacas y no sollarte la espalda. Nosotros las colocamos al solecito y con una mesita para dejar los cocteles.
Esta zona de la playa no está mal, aunque es conveniente llevar escarpines pues encuentras alguna roca de vez en cuando. Ahora tocaba disfrutar del fondo marino, así que nos pusimos nuestras gafas y aletas y a hacer un poco de snorkel. Hay mucha vida, te puedes encontrar desde peces globo hasta trompeta y si miras bien algún nudibranquio. Nosotros llevábamos nuestro equipo de snorkel, pero hay posibilidad de alquilarlo gratuitamente por una hora, o por más tiempo pagando.
Si por algo es famoso el Palladium es por sus cócteles y bebidas de importación. La verdad es que mola eso de ir a la barra y pedirte un mojito, una piña colada o un zumo de mango con ron, por poner algunos ejemplos. Y eso es lo que hicimos, cometer nuestro siguiente exceso y entre mojito y mojito un bañito, y que si unas quesadillas o unos nachos, y a por el siguiente mojito jejeje.

Bebidas en la Playa del White Sand, Riviera Maya

La siguiente toma de contacto fue con la playa en sí, y que mejor forma de hacerlo que caminando. Realmente no parece que detrás de las palmeras y los manglares se encuentre ese complejo de tan grandes dimensiones. Lo han hecho de tal manera que la naturaleza juega un papel muy importante. En nuestro paseo por la playa nos encontramos docenas de pelicanos grises, iguanas, zopilotes sobrevolándonos, coaties y muchas aves de nombre desconocido para nosotros. Y es que como muy bien dijeron en Jurassic Park, “la naturaleza sigue su curso” y somos nosotros los que hemos “invadido” su hábitat. Ellos campan a sus anchas por todo el complejo y no es difícil encontrarte mapaches en la terraza, o tortugas en la playa del Kantenah.

Fauna Playas del Palladium, Riviera MayaFauna Playas del Palladium, Riviera Maya

Fauna Playas del Palladium, Riviera Maya

 Playas del Palladium, Riviera Maya

Volvimos a nuestro sitio para esta vez sentados cometer nuestro siguiente exceso en forma de comida. Por nuestra mesa pasaron jalapeños, pepitos, nachos, quesadillas, alitas, y alguno por partida doble jejeje. Para bajar la comida decidimos seguir uno de los caminos paralelos a la playa que nos llevaría al Riviera, y a la piscina de las rocas. Un sitio muy bonito con camas para descansar o ver amanecer. La zona es muy tranquila, pero no tiene playa.

Piscina de las Rocas, Palladiun Riviera.

Palladium Riviera

Ya un poco cansados decidimos ir a ver a los flamencos rosas que hay en el Colonial. No tuvimos más que sentarnos en uno de los trenecitos que te deja en el Lobby del White Sand y de aquí el que va al Colonial. La enorme cantidad de mosquitos nos jorobó un poco la visita, y tuvimos que salir escopetados de allí. Nos quedamos con las ganas de quedarnos más tiempo viéndolos, aunque sabíamos que los disfrutaríamos en completa libertad en Rio Lagartos.

Flamencos Rosas en el recinto cercano al Lobby del Colonial

Llevábamos ya mucho tiempo despiertos, el cansancio y el jet lag estaba haciendo mella en nuestros cuerpos, y quizás y sólo quizás los mojitos que nos tomamos en la playa jejeje. Como no teníamos muchas ganas de esperar para cenar nos metimos en uno de los restaurantes a la carta que menos solicitado esta, el Bamboo. En este restaurante puedes pedir comida china, rollitos, ensalada de soja etc. A nosotros no nos gustó mucho este, hay otras opciones bastante mejores. Ahora tocaba dormir, o por lo menos intentarlo, que al día siguiente nos venían a buscar temprano para nuestro primer día de buceo.

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