MÉXICO: Yucatán. Buceo en los cenotes Angelita y Taj Maha.

CENOTE ANGELITA

Hoy era el día tan esperado en que haríamos uno de los buceos más extraños que se pueden hacer, el cenote Angelita. Esta no es una inmersión en caverna como en el resto de cenotes, incluso diríamos algo más, no es un buceo “normal”. Si, necesitas regulador, botellas, y tener el Advance como mínimo, pero el hecho de calificarlo como no normal es más por un tema de sensaciones. Eso es lo que definiría el bucear en el angelita, como un acumulo de sensaciones que engañan los sentidos a medida que vas sumergiéndote en sus aguas.

Angelita Diving, México

Los cenotes como ya hemos dicho son propiedad de particulares. Lo primero que fuimos a hacer es ir a pagar a su dueño la entrada para todos. Al estar un poco más alejado que el resto es de un precio superior a si buceas en algunos de los que están cerca de Tulum.

Este buceo era una de las premisas que le dijimos a nuestro dive master de Playa Dive Center, como que lo queríamos hacer sí o sí. El buceo en Dos ojos fue una toma de contacto tanto para nosotros, ver cómo nos comportábamos buceando y poder afrontar una inmersión más profunda como es el Angelita. Lo pasamos con nota, así que no había ninguna duda en que haríamos este buceo como el primero del día.

Buceo en el cenote Angelita, México

Tras una media hora de coche, llegamos al sitio donde está el cenote. No hay vestuarios, aunque si unos pequeños servicios. Una vez que nos pusimos los trajes fuimos por la selva con las botellas hasta el borde del cenote. El angelita es un pozo de unos 55 metros de profundidad en el que lo único que hay que hacer es ir bajando y asimilando lo que te vas encontrando. Tiramos el equipo inflado de Carmen para menor impacto en la espalda. Los demás nos fuimos al agua con el clásico paso de elefante.

Buceo en el cenote Angelita, México

Tras las comprobaciones previas pegamos un vistazo al fondo, sin verse gran cosa. No es un cenote para hacer snorkell. No hay vida, ni si quiera los peces gato que abundan en otros. Sí que alguna vez se ha visto algún caimán pequeño en la superficie, pero hace ya algún tiempo que no está. Señales de Ok, cámara apunto, linternas encendidas y pa abajo 8).

La primera parte de la inmersión sucede hasta los 24 metros. Nuestro Dive Master ya nos dijo que en esta profundidad nos paráramos y le viéramos a él. La inmersión hasta entonces era normal, salvo por lo que veíamos debajo de nosotros, una nube desde donde emergían ramas de árboles. Nuestro divemaster empezó a bajar, y según descendía su cuerpo iba desapareciendo. Ya no quedaba nada de él, la niebla se lo había tragado, tan solo se veían sus burbujas. Como por arte de magia volvió a aparecer ante nuestra atónita mirada. Ahora nos tocaba el turno a nosotros. Fuimos desapareciendo poco a poco, la niebla hacía su trabajo.

Buceo en el cenote Angelita, México

Esta capa está formada por ácido sulfhídrico procedente de las raíces y demás productos orgánicos que se han ido sedimentando con el tiempo. Una cosa rara que se nota (otra más) es que el aire que tragas de la botella tiene un sabor distinto, que suponemos que es por que algo se mete en el regulado.

Llegados a este punto pasamos a una inmersión nocturna, pero que todo se ve verde. Todo adquiere una nueva dimensión. Vemos la nube desde abajo, y un amasijo de raíces que antes no se podían ver. Es lo que llaman la isla. Aunque el fondo está a sesenta metros, nuestra profundidad máxima son 44, suficiente para mirar arriba y ver como las burbujas se quedan en la nube.

Buceo en el cenote Angelita, México

Ascendemos de nuevo y volvemos a atravesar la nube. Mola ver como de unas burbujas van apareciendo el resto de compañeros como de la nada.

Completamos la inmersión accediendo a una pequeña cueva que hay a media altura según asciendes. Flipando damos por terminada la inmersión, hemos estado 35 minutos y se nos han pasado volando. El “misterio” del Angelita ha sido descifrado. Podremos bucear con tiburones, en paredes de coral interminables, en barcos de la segunda guerra mundial, y ningún buceo se parecerá a este. Es algo único.

Buceo en el cenote Angelita, MéxicoBuceo en el cenote Angelita, México

Buceo en el cenote Angelita, México

 

Más fotos de este cenote aquí

Video de nuestro buceo en Angelita

 

 

CENOTE TAJ MAHA

Buceo en el Cenote Taj Maha,México

Juanma nos propuso ir a bucear a otro cenote similar al Dos Ojos, pero con una característica que todavía no habíamos visto, las haloclinas. Este fenómeno se produce por un cambio brusco de la salinidad del agua tras el encuentro entre el agua dulce y agua salada. Visualmente lo que nosotros veremos es como todo lo que hay frente a nosotros se distorsiona.

Buceo en el Cenote Taj Maha,México

El Taj Maha es un cenote con muchas cavidades por donde entra la luz, dando esas reflexiones y refracciones con el agua que tanto nos gustaron en otros cenotes. Tiene varias cuevas aunque algunas sólo son para buceadores expertos. A medida que fuimos avanzando en la inmersión vimos muchas estalactitas, estalagmitas y algunos fósiles que nos iba marcando nuestro divemaster. Esta iba a ser nuestra última inmersión en México, un buceo muy sencillo con una profundidad máxima de 14 metros. Estuvimos 46 minutos disfrutando de esta belleza única que son los cenotes. Si el Angelita era oscuridad el Taj Maha era luminosidad, una perfecta combinación para un día de buceo.

Buceo en el Cenote Taj Maha,MéxicoBuceo en el Cenote Taj Maha,México

Buceo en el Cenote Taj Maha,México

Mas fotos de este cenote aquí

Nuestro video del bucel en el Taj Maha

Lo bueno que tiene bucear por la mañana temprano es que tienes toda la tarde para disfrutar del hotel. Pasamos el resto del día en el Punta Emilia entre bañitos y mojitos 8). La verdad es que a esto puedes llegar a acostumbrarte jejeje. Terminamos la tarde con un bonito atardecer y cena en el restaurante japonés Sumptuori. Este es uno de los restaurantes a la carta que más se llena, y hay que pedir mesa con un día de antelación. Ya solo por el espectáculo de teppanyaki merece la pena ir. Nos pusieron en una mesa con otros españoles y lo pasamos de fábula viendo los malabares que hacía nuestro cocinero mexicano/japonés.

Hotel Riviera Maya, Palladium White Sand

Hotel Riviera Maya, Palladium White Sand
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